En esta serie de entradas sobre el pensamiento analítico, me gustaría abordar una herramienta fundamental para ejercitar este tipo de pensamiento: los «términos de referencia».
¿Pero, a qué nos referimos con «términos de referencia»?
En términos generales, podemos definirlos desde dos perspectivas. En primer lugar, se trata de la construcción de conceptos sobre los cuales basaremos nuestras acciones. Por otro lado, también implica conocer los estándares comparativos relacionados con el trabajo que estamos realizando.

Construcción de Conceptos
¿Alguna vez has trabajado en equipo y te has encontrado con desacuerdos porque cada miembro tiene una percepción diferente de un aspecto? Esto puede llevar a un callejón sin salida, ya que cada persona habla desde su propia experiencia.
Imagina que te piden crear un video que represente la palabra «emprendimiento». En tu mente, emprender está relacionado con oficinas elegantes, reuniones ejecutivas y tecnología.

Sin embargo, tu compañero tiene una visión diferente: imagina una toma de una mujer que inicia un negocio desde las puertas de su casa.
¿Estamos hablando de lo mismo?
Aunque compartimos la misma palabra, nuestros términos de referencia no coinciden. Nuestras percepciones y valores difieren, lo que dificulta la operatividad de cualquier proyecto conjunto.
Estándares Comparativos
A menudo, nos resulta complicado establecer un punto de partida objetivo y claro. Nos comparamos con extremos contrastantes, lo que distorsiona nuestra evaluación. Por ejemplo, ¿soy un buen futbolista? La respuesta depende de a quién nos comparemos. ¿Lo somos en nuestra liga local o en comparación con Messi?

Es crucial conocer el «status quo» de la acción que queremos analizar. Debemos elegir referentes claros y reconocer los diferentes niveles entre el punto A y el punto B.
Esto se aplica a todo en general: ingresos económicos, belleza personal, éxito profesional, etc. Conocer nuestro punto de partida es esencial.
Relación con el Pensamiento Analítico
La respuesta es simple: cuando realizamos análisis, debemos entender los conceptos subyacentes y definir nuestros objetivos. Además, debemos saber desde dónde partimos en relación a un punto de observación específico.

Por lo tanto, te propongo que, al establecer un análisis, utilices términos de referencia claros. Estos te ayudarán a posicionarte en el contexto adecuado y a desarrollar un pensamiento analítico más efectivo.






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